Somos sherpas al servicio de tu marca, con nuestra experiencia sobre el terreno, escogeremos el mejor camino para el ascenso.

Revisaremos diariamente las herramientas y utensilios que vamos a utilizar. Experiencia y confianza son las principales sensaciones que vivirás a nuestro lado. Pronto olvidarás que somos tu guía, nos verás como un compañero más de viaje preocupado por cada detalle de la expedición.

El Manifiesto Sherpa

 

  1. El Sherpa es un guía que conoce el terreno.

Esta es la función más conocida, la de acompañar al cliente a la cumbre y hacer más fácil y seguro el ascenso. Pero para poder hacerlo ha de conocer perfectamente el terreno. Sabe donde pisa porque ha pasado infinidad de veces por el sitio, no porque lo haya estudiado en una escuela de montañismo, lo haya leído en algunos manuales o haya practicado la escalada mediante el método del caso.

Ha cometido errores, se la ha jugado y ha conseguido la experiencia, los conocimientos y el prestigio suficientes como para acompañar a otros en su aventura.

 

  1. El Sherpa es capaz de establecer una relación de empatía y de estrecha amistad con el cliente.

La devoción que sienten escaladores y sherpas entre ellos va mucho más allá de la cortesía profesional, pero al mismo tiempo son capaces de mantener una distancia crítica.

Son capaces de escuchar activamente, leyendo incluso los silencios.

 

  1. El Sherpa es un planificador, un coordinador.

Los guías de la montaña no solo se encargan de acompañar al cliente sino también de coordinar al grupo y a otros escaladores.

Además, son los responsables de crear el equipo que formará la expedición por lo tanto han de ser capaces de establecer relaciones y establecer prioridades.

 

  1. El Sherpa asume riesgos.

Para ganarse la vida, un guía debe asumir que la forma apropiada de moverse en un entorno desconocido y cambiante es combinar la decisión y la cautela.

Entiende que el equipo debe guardar un margen de seguridad y que la ascensión no debe ser una empresa imprudente.

 

  1. El Sherpa quiere llegar más alto.

Acompaña a otros que también quieren superarse a sí mismos. No puede desligarse de su instinto de explorar, de desafiar los límites y de alcanzar objetivos. Por eso se une a otros con ambiciones similares.

 

  1. El Sherpa se caracteriza por sus valores positivos.

La sonrisa y el buen humor forman parte del trabajo. Son personas leales, íntegras, de vidas sencillas y capaces de resistir en situaciones muy difíciles. Son flexibles, rápidos, resistentes y con una gran devoción al servicio.
Poseen personalidad, extremada profesionalidad y una excepcional sensibilidad respecto al mundo. Esto les permite establecer relaciones con el cliente con facilidad.
Su manera de ser individualista, exuberante, amante del riesgo y de las recompensas, ha sido la base de un estilo de vida alegre, jovial, abierta, plácida y hospitalaria que les ha hecho ganarse el cariño de generaciones de escaladores occidentales.
  1. El Sherpa es un ejemplo de responsabilidad social y sostenibilidad.

Los sherpas han tejido mitos en sus relaciones con la montaña. Todas las acciones contaminantes, del tipo que sean, son una ofensa para la montaña y es probable que acarreen desastres.

 

  1. El Sherpa es competente.

Los sherpas aportan el conocimiento y la destreza en el trabajo. Están acostumbrados a las grandes alturas y al frío desde que nacen. Son capaces de inducir al cliente a recuperar capacidades apagadas.

Predicen el clima que hace el ascenso difícil o imposible. Conocen el terreno y diseñan rutas para el ascenso.

Ofrecen sugerencias, ideas y las herramientas, habilidades y recursos necesarios para el ascenso.

Posibilitan, aconsejan y asesoran en entornos difíciles con opciones limitadas. El sherpa sabe lo que hay que hacer en situaciones apuradas.

 

  1. El Sherpa trabaja por una remuneración justa y eligen a sus clientes.

La tradición comerciante de los sherpas dice que son gente amistosa, entusiasta, optimista.

La experiencia de numerosos accidentes, ha obligado a los sherpas a juzgar con ojo mucho más crítico a quienes los contratan.

 

  1. El Sherpa defiende su identidad y trabaja en equipo.

Los sherpas se esfuerzan en conservar su identidad y proteger, de este modo, su fama.

Entienden que si quieres encontrar un trabajo a gran altitud, prestigioso y bien pagado, tienes que ser sherpa.

Son compañeros excelentes que defienden ferozmente su nombre y muestran un ingenio considerable para mantener un gremio cerrado a los demás. Los sherpas tienen un código propio, espíritu de camaradería y un profundo sentido del honor.

Los sherpas forman un grupo fuertemente unido que abre nuevos territorios.

Si encuentras un sherpa en cuyo buen juicio puedas confiar del todo, merece la pena encargarle la tarea de elegir a sus propios compañeros porque nadie conoce tan bien a los sherpas como ellos mismos.

  1.  El Sherpa está motivado.

A los sherpas les sobra fuerza mental para acometer la empresa. La ascensión requiere más determinación y resistencia que habilidad.

Comparten la emoción de la empresa y acogen con satisfacción la oportunidad de viajar y ver cosas distintas, de convertirse en hombres de mundo.

 

  1. El Sherpa es independiente.

La sociedad sherpa siempre fue libre, si salían con una expedición lo hacían por voluntad propia y por un salario. A la larga, esta libertad de trabajar y ganar dinero de la forma que escogieran fue una ventaja crucial.

El deseo de los sherpas es servir sin ser serviles.

 

  1. El Sherpa sabe gestionar la presión.

El budismo tibetano enseña a sus adeptos a evitar la agitación que producen las emociones fuertes. En un mundo lleno de incertidumbre, la capacidad de desprenderse incluso de las relaciones personales más íntimas es un mecanismo de defensa, una manera de seguir adelante.

Los sherpas están más acostumbrados a soportar privaciones. También tienen más experiencia en la alta montaña y se lo toman todo de una manera más relajada.

 

  1. El Sherpa no deja de aprender nunca.

Aprende sobre la marcha, basándose en su afinidad intuitiva con la montaña. Lo consigue confiando el uno en el otro y aprendiendo todo el tiempo porque cada ascenso es único.
Desde la cumbre no se ve todo el mundo. Desde allí, la vista te recuerda lo grande que es y lo mucho que nos queda por ver y aprender.

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